Si, la "pequeña Africa".
Un país con una extensión similar a la de España, con casi todos los ecosistemas presentes en una red de parques nacionales envidiables y una variedad cultural inigualable en el continente africano. Donde estamos? En Camerún.
Salimos del aeropuerto cuando aún no ha amanecido, con el golpe de calor y humedad recordándonos que estamos muy cerca del Ecuador, camino de un tren que nos llevará al Norte, más allá de la humedad de la costa, hacia los Montes Alantika.
Todo trayecto en un tren africano es como un juego. El convoy avanza (cuando avanza), lentamente. Vendedores de comida se agrupan junto a las ventanas de los vagones con cestas de frutas con formas imposibles mientras fanilias enteras se reúnen en el interior de los vagones, cada uno durmiendo donde puede. Cargando el vagón de ese olor fuerte y dulce, no desagradable pero diferente a nuestros acostumbrados y civilizados olfatos, una mezcla de aroma de frutas, de sudor, de óxido y cafe, que rellena el aire a medida que el paisaje va cambiando poco a poco más allá de las ventanas que separan el ambiente humano del tren de ese otro lugar que se despliega en el exterior.
Los Montes Alantika, una isla de roca y verdor donde algunos de los ultimos pueblos animistas de la región, los Koma, han sabido adaptarse totalmente al medio y crear una cosmología fascinante sin ninguna relación a los pueblos que les rodean.
Caminando de poblado en poblado por sendas cortadas a través del increíble bosque que nos rodea, nos adentramos poco a poco en una isla cultural, ascendiendo despacio por las pendientes de los Alantika entre las nubes, como en un sueño.
Más allá de las montañas, un mundo muy distinto. De camino al norte musulmán, carreteras imposibles, paisajes abrumadoramente bellos y siempre la sonrisa y la sopresa de los habitantes de una región donde, por suerte, el turismo es, al menos por ahora, una rareza.
Muy cerca de las fronteras de Nigeria, Chad y Niger, en una zona bastante más árida, entramos en otro mundo. Pequeños sultanatos quiasindependientes, un Islam vivo y acogedor al viajero y los ritmos perennes de la cultura musulmanan asimilida a las creencias tan particulares de Africa. Mercados, mezquitas de barro y la llamada del almuédano en otro aspecto más de este increíble país.
Pero más allá de toda esta diversidad cultural, hay un pueblo único en Africa. Perseguido y por tanto esquivo, los Baka son los habitantes orginales de los bosques del interior de Africa. Hoy en día pequeñas bandas de los antaño conocidos como "pigmeos", quizá con un cierto matiz despectivo, continúan llevando una vida seminómada antes las amenazas y la pérdida de su entorno por las agresiones de empresas madereras o de los gobiernos locales.
Totalmente adaptados a su entorno y haciendo uso de él del único modo posible, visitar a los Baka es echar una mirada a un estilo de vida totalmente ajeno al nuestro y, quizá, mucho más coherente.
Camerún, la "pequeña Africa", un destino inesperado que no dejará de sorprendernos.
Esperamos volver muy pronto amigos. Eland Expediciones-Aventura y Vida Salvaje

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